Breña Alta

Profesor Mauro Hernández: custodia y orgullo compartido entre Breña Alta y Villena

Artículo de opinión del alcalde de Breña Alta, Jonathan Felipe.

El pasado viernes retumbaba el nombre del municipio de la Villa de Breña Alta, de La Palma y de Canarias en la ciudad alicantina de Villena. Era un día grande para nuestro municipio y para su hijo ilustre Don Mauro Severo Hernández Pérez, catedrático de Prehistoria de la Universidad de Alicante, y uno de los grandes impulsores, junto a José María Soler, del descubrimiento de los yacimientos arqueológicos de Cabezo Redondo en la ciudad que decidía hacerlo Hijo Adoptivo por unanimidad de sus representantes y, después de haber compartido esa tarde-noche con él, yo añado por aclamación popular. Fue un auténtico privilegio para mí, haber coincidido espacio-temporalmente en la muy ilustre institución de Villena, como representante de mi municipio para tan grata noticia, que celebraba simultáneamente a 2.500 kilómetros de distancia la colectividad del pueblo que le vio nacer.

 

Desafortunadamente para mí,  creo que no había coincidido en la vida, ni en la tierra nuestra. No obstante, me tomé como una obligación desplazarme para darle un mensaje en nombre de su pueblo, de su gente y de su generación. Breña Alta lo quiere y su gente esboza una sonrisa acompañada de una mirada orgullosa cuando habla de Don Mauro. Recuerdan con admiración cómo un chico de familia humilde trabajaba y luchaba con ahínco por su educación, que caminaba, pese a las adversidades, hacia los destinos de su anhelada formación. En aquellos tiempos apenas había becas, y vivir en un territorio archipielágico y en una isla orgullosamente rural, pero sin universidad, y con dificultades en el transporte, hacía que cursar estudios universitarios se tratara de una auténtica heroicidad- aunque tuve que realizar un largo viaje con muchos medios de transporte, es mucho más sencillo hoy llegar a Villena desde La Palma que en aquella época irse a la isla de al lado- y el profesor Hernández decidió ser héroe! Un héroe, además, que hoy enarbola la bandera de su municipio lejos del Meridiano, con la mirada retrospectiva de un grande, de un historiador consecuente que no se olvida de dónde viene.

 

A modo anecdótico y casual, la alegría es por partida doble, ya que el bueno de Mauro y yo hemos desarrollado nuestra infancia en el mismo lugar, en los alrededores del Barranco Aguacencio, donde aún tengo mi residencia, un lugar maravilloso de tierras fértiles, pero que nos obliga a dormir en las noches lluviosas con un ojo abierto. Decía el homenajeado en su intervención “de familia de agricultores de Breña Alta, desertor del arado, que cambié por los libros, y quién me iba a decir que terminaría cogiendo el pico y la pala para excavar”.

 

Mauro transmite simpatía, tiene alma de líder y quizás por eso le siguen sus colegas y alumnos a excavar cuando el calor más acecha el Mediterráneo, sin descanso, con el fin de dejar un legado cultural y turístico a una ciudad que demuestra con acciones que le quiere, y que le está eternamente agradecida. Por eso decidió escribir en letras de oro su nombre para la Historia, al tiempo que enaltece el nombre de Canarias, el de nuestra isla y nuestro municipio. Ya me lo advertía un vecino del pueblo, antes de acudir a la ineludible cita:  “En épocas de expolio de nuestra Historia, Mauro se dedicó a su recuperación”.

 

Quiero agradecer al Ayuntamiento de Villena por invitarme a este emotivo acto, pero, sobre todo, por acoger con cariño fraternal y distinguir con agradecimiento humano a un hijo ilustre de nuestro municipio, porque hay pocos gestos más generosos y gratos que adoptar a un hijo. 

 

¡Felicidades Don Mauro!, ¡Felicidades Villena! ¡Gracias Don Mauro! ¡Gracias Villena!

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