Inquietudes y descontento sobre la atención a personas dependientes

Carta Abierta al presidente del Cabildo  de Carmen María Hernández García, tutora de María Nereida García Concepción.

El motivo de la presente carta no es otro  que el de  hacerle llegar mis inquietudes  y mi descontento sobre determinados temas, que a continuación paso a desarrollar, en vista de que a pesar de haber solicitado cita con usted para tratarlos desde  el mes de enero del presente año, a fecha de hoy aún no se me ha concedido la oportunidad de conversar con usted unos minutos.

Mi nombre es Carmen María Hernández García. Vivo en el municipio de Santa Cruz de La Palma y soy  la tutora  de mi madre, María Nereida García Concepción.

A ella le fue diagnosticada demencia mixta hace aproximadamente cinco años. Durante el transcurso de los mismos tanto yo como mis dos hermanos hemos asumido el cuidado  que  ha ido necesitando durante la evolución de sus enfermedad, y aunque conocíamos el deterioro al que podía llegar, durante los últimos meses nos ha desbordado. Nunca creímos que ella fuera a necesitar más de lo que nosotros le ofrecíamos, pero la realidad es otra y es por ello que hemos solicitado  las ayudas a las  que mi madre puede acceder, (ayuda a la dependencia y la ayuda por discapacidad).

En septiembre de 2016 en el día mundial del Alzheimer, la Consejera de Asuntos Sociales en unas declaraciones a los medios de comunicación, comentó que se iban a  realizar unas obras en el Centro de día para personas con Alzheimer y otras Demencias, que se encuentra ubicado detrás del antiguo Hospital Las Nieves para su posterior y pronta apertura. En aquel entonces me pareció una gran noticia y aquí le hago un inciso,  ¿por qué un centro de día y no un centro residencial?, muy sencillo, nosotros obtendríamos el respiro familiar tan necesario durante unas horas y el alivio que supondría seguir con el cuidado de mi madre en su casa, en nuestra casa, después. Dicho lo cual, y tras haber transcurrido tres meses desde dichas declaraciones y ante la pasividad demostrada por la administración frente  a la apertura de este centro y  el empeoramiento notable de mi madre  decidimos tanto yo como tutora, como el resto de su familia, darle voz y solicitar los recursos que necesita y que como bien sabrá están amparados por la ley.

Usted me dirá que mi madre no es la única y lo sé, son muchas  las personas  tanto conocidas como desconocidas las que se han acercado a mí  tanto por solidaridad ante  la situación que vivimos en el seno de mi familia cada día, como para hacerme llegar  sus situaciones personales muy parecidas a las de mi madre pero, ¿acaso la administración está haciendo algo por esas otras personas que están como ella? La respuesta es NO. No hay más que ver las listas de espera que hay en los diferentes centros. Sin embargo y  a pesar de que  es un problema  de enorme magnitud no veo que se trabaje con compromiso para solventarlos, acelerar y dar solución a tantas y tantas  familias, entre ellas, la mía.

Las familias afectadas hacen entrega en las distintas administraciones  la documentación requerida por las mismas para solicitar  las prestaciones de los diferentes recursos, sin embargo, esa celeridad no se traduce  de igual  manera desde  dichas  administraciones.  Cada cual lleva su propio ritmo, sin prestar atención alguna al drama que pueda existir tras  cada una de las solicitudes que reciben. Con todo ello  lo que quiero expresarle es que además del desgaste emocional que como familiar siento al ver como mi madre desaparece poco a poco, he de sumar la impotencia al comprobar  como quienes tienen que acelerar los procedimientos de valoración de cada enfermo, para el posterior otorgamiento del recurso solicitado, se duermen en los laureles ignorando que en este caso el trasfondo del trabajo no es otro que personas enfermas,  que tienen una agenda muy diferente al de las administraciones y muy diferentes a la de los distintos cargos, que tras  unas elecciones han asumido el impulso de las mismas. Entiendo, quizás, desde mi ignorancia, que tanto la Administración Local, como Insular y Autonómica deberían en determinadas circunstancias, y ésta lo es, trabajar todas a una y no cada cual  por su lado, que sólo acarrea más cansancio  e impotencia  a los familiares que tiene  que dar voz a sus familiares porque éstos la han perdido a causa de una enfermedad como es el Alzheimer y Otras Demencias.

Mi madre  no puede solventar sus necesidades con palabrerío, palabrerío que puede quedar bien frente a la galería el  Día Mundial del Alzheimer,  ni con plazos de apertura que al final nunca son en las fechas señaladas. Necesita trabajo real, comprometido, ella ha entrado en la fase en la que lo  único que puede recibir son medidas paliativas y mejorar así  la calidad  de vida que aún le quede vivir y no  puede y no quiere esperar  por la incapacidad  de una administración que no va más allá del horario de apertura y cierre de la misma. Es su obligación velar por la celeridad, eficacia y compromiso de su administración de cara al ciudadano, en este caso en particular, ciudadanos enfermos, y evitar el “peloteo administrativo”, con el que ya me he topado.

En espera  de una oportunidad  para conversar con usted, reciba un cordial saludo.

Carmen María Hernández García, tutora de María Nereida García Concepción a la que sigo dando mi VOZ.

Nota: ( A esta carta se le ha dado registro de entrada en el Cabildo Insular de La Palma).

1 comentarios

  1. joan | 16/07/2017 19:04h. Avisar al moderador
    todo mi apoyo hacia usted y esa familias que esperan, con apariciones en publico y la foto de turno en acontecimientos en distintos recursos por parte de la consejera de servicios sociales no creo que se puedan adelantar muchas necesidades, usted lo ha dicho perfecto mucho palabrerío.   

Deje un comentario

Su e-mail no será publicado.

*

*

*