Tazacorte

La Playa de Tazacorte cuenta con un perro de apoyo a la rehabilitación y ocio para discapacitados

El Programa de Intervención en Playas se lleva realizando desde 2010 en distintos puntos de las Islas.

La Playa del Puerto de Tazacorte, en la isla de La Palma, cuenta con un servicio canino de intervención, que se suma a la prevención y seguridad del litoral, así como realiza actuaciones de rehabilitación y actividades de ocio en playas para personas con discapacidad de la isla, teniendo en cuenta el poder canalizador del medio acuático.

Desde el Ayuntamiento señalan que se trata de "una apuesta por un proyecto innovador para ayudar a mejorar el bienestar y potenciar la autonomía para facilitar en baño en las Playas de Tazacorte en personas en situación de vulnerabilidad o discapacidad". Además, señalan que persiguen "lograr que un perro adiestrado realice una labor social de apoyo a los usuarios con dificultades para ayudarlos a disfrutar del baño en Playa".

Este proyecto está dirigido, bajo programación, a usuarios del municipio pero abierto a posibles usuarios con discapacidad que veranean en la playa del Puerto de Tazacorte. Con él procuran mejorar las habilidades motoras de los usuarios dentro y fuera del agua, incrementando su autonomía personal, fortaleciendo su autoestima y relaciones sociales y estimulando su identidad; entre muchos otros beneficios.

La guía canino encargada del proyecto, Vanessa Hernández, indica que el Programa de Intervención Asistida en playas empezó en 2010 tomando la decisión de emprender un nuevo camino hacia la inclusión, implementando la intervención asistida con perros en las playas.

De esta manera, desde nuestra unidad de trabajo consideramn que la playa, la arena, el mar es un gran catalizador y una gran herramienta de sensibilización para las personas especiales. El  objetivo ha sido lograr una intervención innovadora para ayudar a mejorar el bienestar y potenciar la autonomía en personas en situación de vulnerabilidad o discapacidad e ir abriendo puertas y derechos que estaban vetados, como es lograr que un perro de apoyo comparta playa con un  usuario que ha de trabajar diversas fobias o miedos.

En cuanto a los perros, señalan que “van debidamente acreditados en las playas, añadiéndose cartelería a la entrada de la misma, para avisar a los usuarios de que se realiza una actividad de apoyo o una intervención terapéutica”. Portan también sus chalecos de trabajo para el agua, que facilita las maniobras que desarrollan. Además llevan un exhaustivo control veterinario en el plano zoosanitario para poder acceder a la playa con las mayores garantías de seguridad y prevención en salud para el uso y disfrute del espacio en el que trabajan.

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